Si aún no usas un ATS
Reclutas con correo, WhatsApp y hojas de cálculo, o eres la única persona a cargo de RR.HH. Ordenas el proceso con las herramientas que ya tienes —instrucciones para Claude, ChatGPT o Gemini, plantillas y hojas de seguimiento— y entiendes cuándo vale la pena tener un ATS.

